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IA sin humo: lo que realmente es (y lo que no)

Por: Dino Calvinisti

25-11-25


En los últimos meses, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en tema obligado entre emprendedores y dueños de negocios. Sin embargo, buena parte de lo que circula en redes son promesas exageradas, ideas confusas o temores infundados. Para tomar decisiones estratégicas, es necesario entender qué puede hacer la IA hoy y cómo aplicarla de forma realista dentro de una empresa en crecimiento.


La confusión del mercado


Otros han adquirido herramientas que luego no utilizan porque no se adaptan a su contexto operativo. Este fenómeno es común en mercados emergentes, donde la adopción tecnológica crece más rápido que la capacidad de evaluarla.


Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), más del 60% de las PYMES latinoamericanas que invierten en tecnología no logran integrarla adecuadamente en sus procesos internos. Esto no ocurre por falta de capacidad, sino por falta de un entendimiento claro de la herramienta.


En términos simples: ¿Qué es la IA?


La IA es un conjunto de sistemas capaces de analizar información, identificar patrones y generar recomendaciones o contenido. No piensa por sí misma ni reemplaza el criterio humano.


Funciona más como un asistente avanzado que ayuda a procesar datos y acelerar tareas que normalmente tomarían horas o días.


Una forma sencilla de verlo: La IA no sustituye la toma de decisiones; la hace más informada.


Lo que la IA sí puede hacer hoy

Para un emprendedor, estas son aplicaciones prácticas y accesibles:


  1. Reducir trabajo repetitivo: Desde redactar correos hasta generar reportes o clasificar información. Esto libera tiempo para actividades estratégicas.

  2. Mejorar la atención al cliente: Chatbots, respuestas automáticas y sistemas de seguimiento pueden agilizar consultas sin necesidad de ampliar el equipo.

  3. Analizar datos para tomar mejores decisiones: Herramientas de IA pueden consolidar ventas, medir patrones de consumo y detectar oportunidades de mejora.

  4. Optimizar operaciones: En logística, inventarios y compras, la IA ayuda a anticipar demanda y reducir errores comunes.


Lo que la IA NO puede hacer (y conviene recordarlo)

Para evitar expectativas irreales:

  • No dirige un negocio por sí sola.

  • No entiende el contexto emocional o cultural de un cliente.

  • No reemplaza la supervisión humana.

  • No automatiza una empresa completa “con un clic”.


Estas limitaciones son importantes para tomar decisiones responsables y evitar inversiones

innecesarias.


Ejemplo práctico para el mercado local

Imagina una tienda de ropa en un centro comercial. A diario recibe docenas de prendas, debe clasificarlas y actualizar inventario. Con IA, es posible automatizar parte de ese proceso: una herramienta puede reconocer el tipo de prenda, sugerir categorías y hasta registrar cantidades de forma más precisa.


El resultado: menos errores, mejor control y más tiempo para enfocarse en ventas y servicio al cliente.


Este tipo de casos ya se observa en pequeñas y medianas empresas de la región que han decidido digitalizar paulatinamente sus procesos.


Acciones que puedes aplicar esta semana

  1. Identifica una tarea repetitiva que te tome más de una hora diaria.

  2. Prueba una herramienta de IA sencilla (procesamiento de texto, automatización de correos o análisis básico de datos).

  3. Define un objetivo claro: reducir el tiempo de esa tarea en un 30–50%.

  4. Mide el resultado durante siete días.

  5. Evalúa si conviene escalar la solución o ajustar el flujo de trabajo.


Perspectiva Final

La IA no transforma un negocio por sí sola. Quien transforma es el emprendedor que decide utilizarla con propósito, estrategia y visión. El valor no está en la herramienta, sino en cómo se integra en el día a día.


En un entorno tan competitivo como el guatemalteco, comprender la IA sin miedo ni exageraciones puede ser una de las ventajas más importantes para los próximos años.

 
 
 

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